
Manny Ramírez
Por Carlos
Ramia
La temporada que
se avecina promete ser una de las más productivas de los últimos años, esto
así porque muchos de los mejores jugadores de hoy día estarán jugando con una
motivación extra: sus contratos expiran al final de la campaña.
Uno de esos
será el dominicano Manny Ramírez, el cual está en su mejor momento, viniendo
de un año en el que produjo la friolera de 165 carreras y bateó 44
cuadrangulares, con números parecidos a esos habrá que imprimir papeletas para
firmarlo.
Ramírez,
dominicano de 27 años que creció en Estados Unidos, de seguro recibirá una
buena oferta de parte de los Yankees de New York, ciudad donde se crió y donde
con toda seguridad le encantaría jugar, aunque conociendo del temperamento del
estelar jugador no creemos que sea el escenario más conveniente para jugar.
Este destacado
jugador nació para batear, desde que recibió la oportunidad de jugar de forma
regular ha destrozado el pitcheo de la Liga Americana.
Ramírez
comenzó como regular en 1994 luego de una breve participación a final de la
temporada anterior.
Ese año del
'94, Ramírez llevaba 17 jonrones y 60 remolcadas (91 partidos) al momento del
paro a causa de la huelga que cortó la temporada, a partir de esa campaña
NADIE a podido detener la potencia de su bate, aunque lamentablemente no ha
madurado mentalmente a la par de su edad y su desarrollo en el campo.
Las dos últimas
campañas en las cuales ha conectado 89 cuadrangulares y remolcado 310 carreras
sin dudas que serán claves en su objetivo de conseguir un jugoso contrato
multianual, sea con Cleveland o con cualquier otro equipo, porque la verdad es
que de seguir su desarrollo (tomando en cuenta que apenas cumplirá 28 años el
30 de mayo) solo el tiempo dirá hasta donde es capaz de llegar este talentoso
jugador dominicano.
La defensa ha
sido hasta ahora el punto flaco de Manny. Con frecuencia se le ha criticado que
no le corre de forma agresiva a los batazos conectados hacia el prado derecho
(se citan problemas de concentración y de temperamento), así como también su
renuencia frecuente a correr cuando batea roletazos ó elevados al cuadro.
Sea cual sea la
razón, es una practica que Ramírez debe abandonar para poder ser considerado
la estrella que sus números dicen que es, es esa, creo firmemente, la razón
por la que llega lejos en la carrera por el premio al Jugador Más Valioso de la
liga, siendo aventajado incluso por jugadores con números inferiores a los
suyos. Los jugadores con producciones ofensivas comparadas a la suya son 'generalmente'
considerados líderes del equipo y, lamentablemente, Manny Ramírez está muy
lejos de ser considerado algo parecido.
Ojalá que
Ramírez encuentre buena acogida en Cleveland a la hora de renegociar su
contrato, para un jugador de su temperamento ese es el paraíso y no una ciudad
donde el fanático y la prensa demanden mucho a cada hora, dentro y fuera del
terreno, como sería Nueva York, lo cierto es que la distracción sería inmensa
para una persona con el temperamento que, hasta ahora, ha enseñado Ramírez,
esperamos que al momento de firmar su contrato considere todos los ingredientes
que traiga consigo el paquete, no sólo lo que tiene que ver con baseball puro y
simple
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