
Cooperstown
Por Carlos Ramia

Hace unos dias, hablando con un grupo de amigos en una mini-tertulia
beisbolera, comentábamos sobre grandes experiencias relacionadas con el beisbol.
Cada quien mencionó ocasiones en las
que visitaron algún parque de beisbol de Grandes Ligas,
a principios incluso nosotros hicimos lo mismo
recordando jonrones inmensos de McGwire, pero luego de
pensarlo un poco mejor no tuvimos otra alternativa más
que retractarnos y reconocer que nada se compara con
nuestra visita a Cooperstown, al Salón de la Fama del
beisbol de Grandes Ligas.
Ubicado en una pequeña ciudad del mismo nombre en el estado
de Nueva York, el museo se aloja en un edificio que, contrario a lo que se
pudiera pensar, es bastante modesto en cuanto a su estructura física se refiere,
pero es que las riquezas de éste grandioso lugar se resume en los artículos que
alli se encuentran, los recuerdos, los records; son cosas que realmente no
tienen precio y que hay que vivirlo para entenderlo.
Desde la entrada al Museo, estatuas de Babe Ruth y Ted
Williams dan la bienvenida al visitante, es ahí cuando se inicia la magia, el
recorrido por toda la historia de Grandes Ligas, hechos vividos en épocas
recientes ó hechos sucedidos hace cien años y que pueden ser disfrutados dada la
forma como los encargados del Museo se han encargado de mantener éstos
históricos artículos como si hubiesen sido usados el día anterior.
Desde el salón principal, donde se encuentran las placas de
todos los elevados a la Inmortalidad, hasta la puerta de salida, es una
experiencia que por momentos parece producto de nuestra imaginación.
En nuestro caso, quizás por el tipo de fanático que somos, el
efecto de 'carne de gallina' no se nos pasó hasta mucho tiempo después de estar
en el autobús de camino a casa. Creanme que no hay exageración.
Hay salones en el Museo, como los 'dugouts', que incluyen
voces de la época creando un ambiente increíblemente real, a veces miras al
visitante que te queda al lado y realmente esperas ver al personaje que estás
oyendo, Cobb? Ruth? LaSorda quizas?
Todo allí es mágico. Puedes ver los bates usados a principio
de siglo por
Dan Brouthers a final del 1800's, (el cual es tan rústico como cualquiera
usado en uno de los partidos 'desafíos' usados por los muchachos en un barrio
cualquiera de nuestros paises), o los aperos de receptor de
Mickey Cochrane, etc., y comparar con los modernos.
Indudablemente que ver a quienes fueron nuestros ídolos tiene
un lugar especial y despierta emociones increíbles. Ver la placa de
Marichal, el despliegue de
Roberto Clemente, ésto es algo que un fanático de beisbol no se debe perder
y si usted no lo ha visitado aún ojalá se decida. Es GRANDIOSO



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